“No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová” (Lev. 19:18).

EL DIOS QUE OYE

“Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse de sus capataces, y conozco bien sus penurias” (Éxo. 3:7, NVI).

Cuatrocientos años es mucho tiempo de espera, especialmente cuando se espera en condiciones de esclavitud cada vez más penosas. Dios había prometido que volvería a su pueblo y los sacaría de Egipto, pero generación tras generación tuvieron que quedarse a amasar la riqueza y el prestigio de sus opresores idólatras, y todo el tiempo Dios pareció guardar silencio.

Entonces, Dios se manifestó de una manera única. Se le apareció en una zarza ardiente en el remoto desierto a un líder improbable, un príncipe fugitivo y un pastor humilde llamado Moisés. Al reacio Moisés le dio una obra que hacer, y la primera parte de esa obra era volver a los israelitas de Egipto con el mensaje de que Dios había escuchado y visto su opresión, y que se preocupaba por ellos. De hecho, estaba a punto de hacer algo para cambiar dramáticamente su situación.

Lee Éxodo 3:16 y 17. ¿Por qué era importante para Dios comenzar a describirle su plan a este pueblo con este mensaje específico? ¿Qué te llama la atención acerca de esta declaración de Dios?

Pero Dios no se detiene allí. Tiene un plan para un país mejor, pero además no tiene intenciones de que el pueblo huya de Egipto en la miseria. Durante cientos de años habían contribuido a la riqueza del Imperio Egipcio. Dios previó la resistencia inicial de Faraón, pero le aseguró a Moisés que los israelitas serían compensados por sus años de trabajos forzados: “Yo haré que este pueblo se gane la simpatía de los egipcios, de modo que cuando ustedes salgan de Egipto no se vayan con las manos vacías” (Éxo. 3:21, NVI).

Después de sus años de opresión, Dios aprovechó la oportunidad para establecer un nuevo tipo de sociedad con estos exesclavos. Quería que vivieran de una manera diferente y que establecieran una sociedad que siguiera siendo sustentable y viable. Su plan era que este nuevo tipo de sociedad fuese un modelo para las naciones circundantes y, al igual que Abraham, que las bendiciones que recibieran de Dios también fueran bendiciones al mundo entero.

¿Cuán importante es para ti que Dios sea un Dios que ve el sufrimiento de la gente en el mundo y oye su clamor pidiendo ayuda? ¿Qué te dice esto acerca de Dios? Analiza Éxodo 4:31.

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