“De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Rom. 9:18).

TROPIEZOS

“¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe; mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo” (Rom. 9:30-32). ¿Cuál es el mensaje aquí? Y más aún, ¿cómo podemos tomar este mensaje que fue escrito en determinado momento y lugar, y aplicar sus principios a nosotros hoy? ¿De qué modo podemos evitar cometer los mismos errores que los israelitas, en nuestro contexto?

Con palabras inequívocas, Pablo les explica a sus compatriotas por qué se están perdiendo algo que Dios desea que tengan, y que además es algo que en realidad están buscando pero no lo consiguen.

Curiosamente, los gentiles a los que Dios había aceptado ni siquiera se habían esforzado por obtener esa aceptación. Estaban tras sus propios intereses y metas cuando el mensaje del evangelio los alcanzó. Al comprender su valor, lo aceptaron. Dios los declaró justos porque aceptaron a Jesucristo como su Sustituto. Fue una transacción de fe.

El problema con los israelitas era que tropezaron con la piedra de tropiezo (ver Rom. 9:33). Algunos, no todos (ver Hech. 2:41), se negaban a aceptar a Jesús de Nazaret como el Mesías que Dios había enviado. No cumplía con sus expectativas del Mesías; por lo tanto, le dieron la espalda cuando vino.

Antes de concluir este capítulo, Pablo cita otro texto del Antiguo Testamento: “Como está escrito: He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; y el que creyere en él, no será avergonzado” (Rom. 9:33). En este pasaje, Pablo muestra nuevamente cuán decisiva es la fe verdadera en el plan de salvación (ver además 1 Ped. 2:6-8). ¿Una piedra de tropiezo? Y, no obstante, ¿el que creyere en él no será avergonzado? Sí, para muchos, Jesús es una piedra de tropiezo, pero para quienes lo conocen y lo aman es otro tipo de roca, “la roca de mi salvación” (Sal. 89:26).

¿Alguna vez consideraste que Jesús era una “piedra de tropiezo”? Si es así, ¿cómo es eso? Es decir, ¿qué hiciste para caer en esa situación? ¿Cómo saliste, y qué aprendiste para que, ojalá, nunca vuelvas a encontrarte en ese tipo de relación con Jesús?

271 Visitas

comments powered by
Disqus
Lección de Hoy

LA ESPOSA DE JOB

Este es probablemente un buen momento para tratar con otra víctima en la historia de Job: su esposa. Ella aparece solo en Job 2:9 y 10. Después de esto, ella se desvanece del relato y de la historia. No se nos dice nada más de ella. Sin embargo, considerando todo lo que suc...

Leer más...

El anillo de sellar de Dios

“En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos” (Hageo 2:23). El mensaje final de Dios a Hageo fue dado el mismo día que el ...

Leer más...

“Cordel de tres hilos no se rompe fácilmente”

Por Juan José Andrade

El título de este artículo ha sido tomado de Eclesiastés 4: 12. En este pasaje, la Biblia refiere las palabras del sabio Salomón que para ilustrar la fuerza y el poder de la unidad utiliza la figura del cordel de tres hilos. El contexto más amplio al texto citado dice así:

Leer más...

¿Qué significa adorar a Dios en espíritu y en verdad?

Por Omar Velázquez

En primer lugar, quiero reconocer tu sinceridad en tu pregunta. Porque, es cierto, la lección presenta demasiado material teológico sobre la divinidad de Cristo para fundamentar nuestra adoración a Él. Al meditar en tu pregunta, creo que esa no es tu preocupación, sino el s...

Leer más...

Guarda tu corazón

Por Alejo Aguilar

La mayoría de nosotros acostumbramos guardar algo. Guardamos secretos, recuerdos y, sobre todo, cosas (¡a veces tantas que lo lamentamos al tener que mudarnos!) La acción de «guardar» obviamente no es ajena a los personajes bíblicos, solo que el concepto bíblico es algo más...

Leer más...

EL ARMAGEDÓN Y EL MONTE CARMELO: PRIMERA PARTE

Pero ¿qué es esta gran batalla del Armagedón? En primer lugar, el nombre pareciera significar “Monte de Meguido”. Sin embargo, no hay ningún monte en la zona conocida como Meguido, pero el Monte Carmelo se ubicaba en las inmediaciones, y los eruditos consideran que la frase...

Leer más...

“DEJA QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS”

Primero, en Mateo 8:18 al 22, vemos a dos hombres que se acercan a Jesús con el deseo de ser sus discípulos. Ambos son sinceros y, no obstante, ambos parecen tener algo que los retiene. Entonces Jesús, que conoce todos nuestros pensamientos, va al centro del asunto.

Leer más...

EL HOMBRE VIEJO Y EL NUEVO, ¿QUIÉN VIVE EN QUIÉN?

Por Juan José Andrade

Te presento el siguiente cuestionamiento y ruego tu colaboración: El hombre viejo y el hombre nuevo, ¿pueden convivir juntos en una persona o necesariamente uno desechará al otro?

Leer más...

El pecado de David y sus consecuencias: ¿justicia o misericordia divina?

Por Rubén Tenorio

El fundamento del gobierno de Dios descansa en dos grandes atributos: su justicia y su misericordia. Cuando es necesario definir un caso como el de David, ¿hacia dónde se inclina la balanza? ¿En qué encuentra su mayor deleite el Señor?

Leer más...

SOBRELLEVAR CARGAS (Gálatas 6:2-5)

La palabra “carga”, en Gálatas 6:5, es báros, y habla de un peso grande que debía llevarse a grandes distancias. Luego, llegó a ser una metáfora para cualquier dificultad, tal como un largo día de trabajo (Mateo 20:12 ). Por el contexto inmediato, la admonición de Pablo era...

Leer más...