“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo” (1 Cor. 12:4-6).

EL PROPÓSITO DE LOS DONES ESPIRITUALES

Lee Romanos 12:3 al 8; y Efesios 4:8 al 12. ¿Cuál es el propósito de los dones espirituales que Dios nos da?

Los dones espirituales fueron dados claramente para el servicio, y no para nuestra santificación. No son trucos milagrosos que satisfacen nuestra curiosidad, ni tampoco son otorgados como antídoto para el aburrimiento. A menudo pensamos en los dones del Espíritu Santo en términos de suplir nuestras necesidades espirituales, o con el fin de darnos poder en nuestro caminar con Dios. El resultado es una visión de los dones del Espíritu Santo que está centrada más en el cristiano que en Cristo. Está más enfocada en nosotros que en Dios. Cuando intentamos recuperar la perspectiva centrada en Dios de los dones espirituales, nos damos cuenta de que los dones que Dios da cumplen múltiples propósitos divinos: son otorgados para la edificación de la iglesia y fomentar su unidad (Efe. 4:12-16). Son dados para continuar el ministerio de la iglesia encomendado por Dios (vers. 11, 12). Y, en última instancia, son dados para glorificar a Dios (1 Ped. 4:10, 11).

Esta es la razón por la cual los dones nunca son otorgados para complacernos a nosotros mismos. Son para edificación de los demás (1 Ped. 4:10; 1 Cor. 14:12, 26). Son dados para proporcionar ganancia espiritual y edificación para la iglesia entera. Es una tragedia cuando los dones de Dios, que se supone deberían fomentar la unidad en la iglesia, son mal utilizados y solo algunos individuos se ven beneficiados. Cuando esto ocurre, algunas personas reciben prominencia indebida; lo que, a su vez, fomenta la desunión y da lugar a divisiones.

Demasiado a menudo pensamos en los dones espirituales únicamente en términos de habilidad y de talentos. Mientras estos están involucrados en los dones espirituales, deberíamos recordar que, al otorgar un don espiritual, el Espíritu Santo siempre da una tarea o un ministerio específicos que lo acompañan (1 Ped. 4:10). De modo que se podría decir que los dones espirituales son ciertas capacidades dadas sobrenaturalmente por Dios, por medio del Espíritu Santo. Estos dones capacitan a la persona para un tipo especial de servicio que edificará a la iglesia y son necesarios a fin de alcanzar ese objetivo.

¿Por qué piensas que un propósito primario de los dones es la unidad de la iglesia? ¿De qué manera los creyentes con diferentes dones pueden apuntar a la unidad de la iglesia? ¿Qué debe ocurrir para que los diferentes dones sean una bendición en vez de una fuente de división?

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