“Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad” Luc. 4:32

sábado 23/may/2015

JESÚS, EL GRAN MAESTRO

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Lucas 8:22-25; 4:31-37; 6:20-49; 8:19-21; 10:25-37; Deuteronomio 6:5.

“CUANDO CRISTO VINO A LA TIERRA, la humanidad parecía próxima a llegar a su más bajo nivel. El mismo cimiento de la sociedad estaba minado. La vida había llegado a ser falsa y artificial. [...] Hartos de fábulas y mentiras, y deseosos de ahogar su pensamiento, los hombres se volvieron hacia la incredulidad y el materialismo. Al excluir de sus cálculos la eternidad, vivían para el presente.

“A medida que dejaban de reconocer al Ser divino, dejaban de tener consideración por el ser humano. La verdad, el honor, la integridad, la confianza y la compasión iban abandonando la Tierra. La idea del deber, de las obligaciones de la fuerza hacia la debilidad, de la dignidad y de los derechos humanos era desechada como sueño o fábula. Al pueblo común se lo consideraba como bestias de carga, como instrumentos o escalones para lograr lo que se ambicionaba. Se buscaban como el mayor bien la riqueza, el poder, la comodidad y los placeres. La degeneración física, el sopor mental y la muerte espiritual eran las características de la época” Ed 74, 75

Conocer este trasfondo hace que entendamos mejor por qué Jesús enseñó lo que enseñó.

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