“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho” Sant. 5:16

miércoles 17/dic/2014

Modelos de Oración

Lee Santiago 5:17, 18. ¿Qué aprendemos acerca de la oración del ejemplo de Elías? ¿Cómo se conecta con la curación, el perdón y la restauración?

Estos versículos ilustran la seguridad que aparece al final de Santiago 5:16: “la oración eficaz del justo puede mucho”. Elías era un hombre “justo” y hasta fue trasladado al cielo, pero no era sobrehumano. Tenía las mismas pasiones y sentimientos que nosotros. El hecho de que Dios oyó su oración debe animarnos de que nuestras oraciones también serán escuchadas. Santiago dice que Elías “oró fervientemente” para que no lloviese (un detalle que no aparece en el Antiguo Testamento), pidiendo el cumplimiento de Deuteronomio 11:13-17 (aludido en Santiago 5:18).

En Israel, la adoración de Baal, el dios de las tormentas, no podía pasar sin ser desafiada sobre la base de esta profecía. Aunque no sabemos cuánto tiempo oró Elías antes de que sus oraciones fueran contestadas, sus pedidos estaban basados en un estudio cuidadoso de la Palabra de Dios en esas circunstancias. Puede ser que él citó la profecía de Deuteronomio como parte de su oración, así como la oración de Daniel por Jerusalén estuvo basada en la profecía de Jeremías (ver Dan. 9:2, 3). Nuestras oraciones serán más efectivas cuando surgen de la consideración reflexiva de nuestras circunstancias a la luz de la Palabra de Dios.

El período de sequía duró tres años y medio (también en Lucas 4:25) es un importante tiempo de prueba en la Escritura (como la profecía de la “mitad de la semana”, o tres años y medio del ministerio de Jesús en Daniel 9:27 y Apocalipsis 12:14). Al final de este período, Dios usó a Elías para comenzar una obra de reavivamiento y reforma para despertar a Israel de su apostasía. Era una obra tipificada, tanto para Juan el Bautista de preparar el camino para la primera venida de Cristo, como para la iglesia remanente de hoy a fin de preparar un pueblo para la Segunda Venida (ver Mal. 4:5, 6; Mat. 11:13, 14).

Como iglesia, buscamos un reavivamiento y una reforma. Pero debe comenzar con nuestras vidas, sobre una base personal y diaria. ¿Qué elecciones puedes hacer solo tú que determinarán la dirección, y el destino de tu vida?

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