“Uno solo es el dador de la Ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?

Santiago 4:12

sábado 22/nov/2014

UN LEGISLADOR Y JUEZ

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Eclesiastés 2:15-19; Lucas 12:13-21; Hechos 17:11; Tito 2:14; Hebreos 4:15, 16; Santiago 4:11-17.

NUESTRA ACTITUD HACIA LA LEY, sea la de Dios o las leyes humanas, afecta cómo nos relacionamos con otros y aun con Dios mismo. ¿Has notado que a veces los ricos y famosos actúan como si estuvieran por encima de la ley? Aun algunos que hacen las leyes buscan maneras de escribir esas leyes para su propio beneficio. La falta de respeto a las leyes puede incluir la falta de respeto a las personas, porque las leyes gobiernan nuestras relaciones interpersonales.

Otras personas, cuya actitud hacia la ley es rígida e inflexible, pueden también tener dificultades en sus relaciones interpersonales. Más aún, nuestro concepto de la ley depende del grado de respeto que tenemos por la sabiduría de los legisladores y de la equidad de sus leyes.

La lección de esta semana comienza con una mirada a la Ley, pero luego nos lleva a ciertas palabras importantes acerca de una forma de arrogancia y de auto-dependencia que tal vez no percibamos, pero se nos advierte que eso es pecado, una violación de la Ley de Dios. En realidad, en Santiago se nos anima a mirar de otra manera el pecado.

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