“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”

Mat. 24:14

jueves 28/ago/2014

Predicar el evangelio

Con su característica concisión y claridad, el Evangelio de Marcos presenta la comisión de Jesús en una breve frase: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Mar. 16:15). Al igual que en Mateo, el verbo “ir”, en griego, es un participio que no indica la tarea, sino el movimiento necesario para cumplir la tarea. La misión en sí misma está expresada por el verbo griego kērusso, usado aquí en el modo imperativo. Kērusso significa “proclamar en voz alta, anunciar, predicar”. Marcos utiliza este término catorce veces, más que cualquier otro Evangelio. La iglesia debe “proclamar” el evangelio.

Durante el ministerio terrenal de Jesús, los doce discípulos no habían sido enviados a los gentiles, sino solamente “a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mat. 10:6). Ahora, Cristo los envía a “todo el mundo” y “a toda criatura”. Los once, por sí solos, nunca podrían haber anunciado el evangelio al mundo entero, y mucho menos a toda criatura viviente sobre la Tierra. Una tarea de una dimensión tan global requeriría la participación de la iglesia entera; es confiada a todos los creyentes de todas las edades. Esto te incluye a ti y me incluye a mí.

Lee Apocalipsis 14:6 al 12. ¿De qué manera estos versículos abarcan la misión mundial de la iglesia?

Sin embargo, predicar el evangelio a toda criatura no significa automáticamente que todos lo aceptarán. Solo “el que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Mar. 16:16). Deberíamos predicar con todo fervor, esperando que todos los que nos escuchen acepten la invitación del evangelio. No obstante, debemos ser conscientes de que muchos no aceptarán la Palabra, como lo muestra claramente la imagen de la puerta angosta (Mat. 7:13, 14).

¿Qué seguridad tenemos de que esta misión mundial puede cumplirse y, de hecho, se cumplirá? Mat. 24:14.

Hay un paralelismo alentador entre Marcos 16:15 y Mateo 24:14. Ambos textos se refieren a la proclamación del evangelio a todo el mundo. Mientras el primer pasaje presenta la comisión de Jesús de predicar, el segundo provee la promesa de Jesús de que la misión se llevará a cabo con toda seguridad.

Cristo “proveyó ampliamente para la prosecución de la obra y tomó sobre sí la responsabilidad de su éxito. Mientras ellos (sus discípulos) obedeciesen su palabra y trabajasen en relación con él, no podrían fracasar” (DTG, p. 761). La pregunta, entonces, que cada uno de nosotros debe hacerse es: ¿cuán dispuesto estoy a ser utilizado por Jesús en esta obra crucial?

192 Visitas
comments powered by Disqus

UNA IGLESIA SIN MIEMBROS

Por Silvino Tovar
La iglesia de Cristo, es la única que no debe tener miembros. Si las personas que la integran, sólo se concretan a reuniones, actividades o atenciones personales; lejos está tal entidad, de ser lo que debe ser. Ser miembro en una iglesia solo complica la naturaleza ontológica del cristiano. La iglesia como tal, si sólo es un grupo de personas, estará cubriendo una limitada dimensión de su verdadera naturaleza. Leer más...

Comparte

Por Ana Harper
Tarde o temprano, alguien te hará preguntas que giren en torno a los temas considerados en esta lección. Prepárate de modo que puedas dar una explicación apropiada que arroje luz y esperanza sobre la persona que ha mostrado interés. Asegúrate que puedes explicar apropiadamente: • Lo irreconciliable que es tratar de unir la evolución con el plan divino para el hombre. • Lo maravilloso que es vivir la experiencia de ser transformado día a día a la semejanza divina. • Lo valioso que es entender cuál es el origen y la pertenencia de los seres humanos. (versículo de memoria) • Los privilegios, alegrías y responsabilidades tan grande que Dios nos ha dado al permitirnos ser “co-creadores” con él, cuando participamos en la concepción de un bebé. Que Dios nos permita ser testigos apropiados para alumbrar a todos aquellos que nos observan y piden razón de nuestra fe. Leer más...