“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido”

Mateo 5:17 y 18

miércoles 23/abr/2014

PROMESAS (Mat. 5:33-37)

Las dos primeras antítesis (homicidio y adulterio) están basadas en el Decálogo. La antítesis con respecto al divorcio y las que siguen son tomadas de otras secciones de la ley de Moisés, incluyendo la de “jurar falsamente” y la de “hacer juramentos a Dios”.

Lee Levítico 19:11 al 13. ¿Qué puntos específicos encontramos aquí? Ver también Éxo. 20:7.

La ley de Moisés que cita Jesús está enumerada en una sección de Levítico que condena numerosas prácticas engañosas. Aquí, otra vez es evidente que la preocupación de Jesús son las intenciones. Cualquiera que hace una promesa sin la intención de cumplirla ha hecho una decisión consciente de pecar.

Aunque el mandamiento contra jurar en falso se relaciona con las promesas hechas a otras personas, el segundo mandato se relaciona con promesas hechas a Dios.

Lee Deuteronomio 23:21 al 23. ¿De qué modo estos versículos se relacionan con las palabras de Jesús en Mateo 5:33 al 37? Ver también

A diferencia de la persona culpable de hacer falsos juramentos, la que hace una promesa financiera a Dios no tiene necesariamente la intención de defraudarlo. Sin embargo, Jesús conoce la naturaleza humana y advierte contra hacer promesas que uno pueda lamentar más tarde. La historia de Ananías y Safira, quienes prometieron a Dios con toda la intención de cumplir, pero cambiaron su decisión y recibieron de Dios el castigo de muerte, es un poderoso ejemplo de la manera en que Dios considera este pecado. Más que hacer promesas que ni siquiera tiene la posibilidad de cumplir, un cristiano debería ser una persona de integridad, cuyo “sí” signifique “sí”, y cuyo “no” sea “no”.

Piensa en la ocasión en que hiciste una promesa (ya sea a una persona o a Dios) que tenías la intención de cumplir pero que, en última instancia, no lo hiciste. ¿Cómo puedes aprender a ser cuidadoso en este asunto? ¿Qué pasa con las promesas que te haces a ti mismo y no has cumplido?

170 Visitas
comments powered by Disqus

¿Para qué sirve la ley?

Por Omar Velázquez
Pablo detectó el grave error de esos creyentes judíos que consideraban que la obediencia a la ley favorece al pecador delante de Dios. Erwin Gane señala que esos adversarios de Pablo, esos cristianos judíos legalistas, pensaban que él quería reducir la culpabilidad del pecador aboliendo la ley. Sin embargo, en la mente del apóstol nunca existió el pensamiento de que la ley no tenía importancia. Tal vez, por esa razón, pone en relieve la función de la ley en el contexto de la salvación, al preguntar ¿para qué sirve la ley? Leer más...

Experiencias

Por Genaro Corral
En lo personal, andar en bicicleta en la montaña ha sido una experiencia muy agradable; realizando este deporte, he aprendido una de las leyes básicas, siempre usar casco y equipo de seguridad adecuado. Recuerdo que en una ocasión en una ruta en la montaña, un compañero tuvo un accidente: resbaló y cayó de la bicicleta, el golpe fue tan fuerte que el casco se rompió; gracias a Dios el accidente no tuvo mayores complicaciones. Quiero destacar la función del casco, cumplio su función de proteger. Leer más...