“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido”

Mateo 5:17 y 18

domingo 20/abr/2014

“NI UNA JOTA NI UNA TILDE”

Lee otra vez Mateo 5:17 al 20. Es interesante notar que aquí Jesús destaca grandemente la Ley, mientras hace una declaración acerca de los escribas y los fariseos, quienes también enfatizaban mucho la Ley. ¿Qué lección importante enseña este pasaje acerca de la verdadera obediencia a la fe?

Jesús comenzó esta sección afirmando que no había venido para “anular la Ley o los profetas” (Mat. 5:17, NVI). Aunque no hay referencia a ello, muchos ven esto como una formulación del Antiguo Testamento entero (ver también Mat. 7:12; 11:13; 22:40; Luc. 16:16; Hech. 13:15; 24:14; Rom. 3:21). A pesar de lo que pretendían sus adversarios, Jesús no atacó el libro mismo que revelaba la voluntad de su Padre. En cambio, su propósito era “cumplir” la Ley y los profetas, no eliminarlos.

La palabra usada para “cumplir” (pléro) significa, literalmente, “llenar” o “completar”. Tiene el sentido de “llenar hasta el borde”. Hay dos maneras de comprender este “cumplir”. Una es poner el énfasis en Jesús como el cumplimiento de las Escrituras (Luc. 24:25-27; Juan 5:39). Sin embargo, la clave para comprender este texto reside en el contexto inmediato, que muestra que Jesús no vino para destruir las Escrituras sino para revelar su misma esencia.

Habiendo afirmado su intención general, Jesús pasó de enfatizar el Antiguo Testamento en general a la Ley en particular. Como si supiera que la gente un día lo acusaría de abolir la Ley, él predice que, mientras el cielo y la tierra permanezcan, la Ley existirá hasta que todo “se haya cumplido” (Mat. 5:18). Con esta declaración, Jesús confirma la perpetuidad de la Ley.

Es tan importante la Ley que quienes violen sus preceptos serán llamados “muy pequeños” en el Reino de los cielos. Esto es simplemente una manera de decir que no estarán en el Reino; por otro lado, los que viven según la Ley sí estarán en el Reino. Jesús señaló así que él no promovía la justicia vacía de los escribas y los fariseos, sino una justicia que surge de un corazón que ama a Dios y procura hacer su voluntad.

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