“Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar” Habacuc 2:14.

martes 21/may/2013

Porque la tierra será llena

La respuesta de Dios a la pregunta de Habacuc en Habacuc 1:17, como está registrada en el capítulo 2, continúa en la forma de un canto que se burla del orgulloso opresor. No menos de cinco ayes (Habreos 2:6, 9, 12, 15, 19) afirman el mensaje de que la suerte de Babilonia está sellada. El castigo del enemigo estará en armonía con el principio de “medida por medida”. Lo que el malvado hace a su víctima, al final, le será hecho a él. Cosecharán lo que sembraron, porque Dios no puede ser burlado por los orgullosos seres humanos (Gálatas 6:7).

En contraste con el opresor, quien es al fin juzgado por Dios, el justo tiene la promesa de la vida eterna en Cristo, sin importar lo que le suceda aquí en esta vida. Al describir al remanente fiel en el tiempo del fin, el libro del Apocalipsis presenta la expresión “la paciencia de los santos” (Apocalipsis 14:12). En realidad, los justos son persistentes en su espera de la intervención divina, aun si la verán solo en la segunda venida de Cristo.

Lee Hebreos 11:1 al 13. ¿Cómo nos ayudan estos versículos mientras luchamos, en nuestro propio contexto, con las mismas preguntas con que luchó Habacuc?

La respuesta última de Dios a las preguntas de Habacuc fue la afirmación de su presencia permanente. Confianza en la presencia de Dios y confianza en su juicio a pesar de la apariencia en contrario; ese es el mensaje del libro de Habacuc, así como el mensaje de toda la revelación bíblica. La fe profética es confiar en el Señor y su carácter inmutable.

“La fe que fortaleció a Habacuc y a todos los santos y justos de aquellos tiempos de prueba intensa, era la misma fe que sostiene al pueblo de Dios hoy. En las horas más sombrías, en las circunstancias más amedrentadoras, el creyente puede afirmar su alma en la fuente de toda luz y poder. Día tras día, por la fe en Dios, puede renovar su esperanza y valor” (PR 285).

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