El Maestro Expositor

Por Ismael Castillo

La exposición es la estrategia de instrucción más utilizada en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Es la estrategia tradicional, en la que el maestro juega un papel protagonista al exponer los conocimientos, los conceptos, y el estudiante juega un papel pasivo tratando de capturar lo más importante en la exposición. El proceso es muy conocido en el ambiente de culto y equivale al sermón presentado por el predicador.

El maestro deberá prepararse muy bien en términos del tema del trimestre para comprender la forma en que cada lección contribuye en la consecución del objetivo general. Es decir, el maestro no debe perder nunca de vista la visión del trimestre al mismo tiempo que se enfoca en el objetivo específico del estudio semanal.

Además, para una buena exposición es importante que el maestro conozca los textos bíblicos que aparecen en la guía de estudio. No solamente una lectura de los textos, sino un estudio que incluya el contexto de cada uno de los pasajes bíblicos, dentro del capítulo y el libro que los contiene. Además del análisis de palabras clave, conceptos que se repiten o que se complementan.

En este estudio, un conocimiento de los aspectos históricos y geográficos alrededor de los pasajes bíblicos proporciona invaluable información para utilizar el texto bíblico con mayor propiedad y puntería.

La exposición resulta más productiva si el maestro conoce a los estudiantes, de modo que su exposición se encuentre con sus necesidades. De esta manera el estudio en el grupo tendrá relevancia personal. Los miembros de la clase viven cada día en medio de las implicaciones de un gran conflicto cósmico entre Cristo y Satanás. Experimentan problemas conyugales, con los hijos y con la familia extendida, enfrentan dilemas en su escuela y en su trabajo que desafían diariamente sus creencias y su fe. También deben resolver diferencias en la misma comunidad de la iglesia. En medio de todo ese contexto de la vida diaria, necesitan, además, herramientas para su proyecto de testificación por Cristo.

El estudio mediante la exposición bíblica que proporciona ideas para todas estas situaciones adquiere significado y nutre a la feligresía.

El otro aspecto importante en la exposición es la presentación misma. Si el estudio es profundo y se encuentra con las necesidades de los miembros de su clase, ellos manifestarán interés. Y si la presentación es interesante, capturará su atención.

Una presentación interesante incluye el uso de ilustraciones, tomadas de las mismas historias bíblicas, o anécdotas significativas de la vida real, de la naturaleza y de las circunstancias de la vida diaria que son conocidas por los estudiantes.

Además su presentación incluirá el uso de preguntas que estimulen el pensamiento de sus oyentes. Aunque es una exposición, el uso de las preguntas envolverá el pensamiento de sus estudiantes y lo acompañarán en la exposición. Si usted está atento a los rostros de ellos, se dará cuenta de cómo están siendo comprendidas sus palabras, y también notará que el mensaje está siendo bien recibido. Por supuesto, también se podrá dar cuenta si los oyentes han perdido el interés o si el mensaje resulta incomprensible. Por eso, en su exposición debe estar en constante comunicación con su público, y es por eso que las preguntas en su exposición resultan de crucial relevancia.

Sin embargo, con toda la importancia que tiene una profunda y al mismo tiempo sencilla exposición, la naturaleza de la Escuela Sabática nos obliga a obtener de parte de nuestros alumnos una mayor participación. Por eso, trate de combinar su exposición con preguntas interesantes que no sólo capturen la atención, sino que demanden una respuesta de parte de sus alumnos y se fomente el diálogo. El compartir experiencias, testimonios y opiniones ayudará a aclarar los conceptos, disipar dudas y profundizar la relación entre todos los miembros del grupo.

La exposición demanda estudio serio y completo del texto bíblico, presentación clara que capture la atención. Cuando combinamos esta preparación y este tipo de presentación con el diálogo, ciertamente el estudio de la Biblia será más relevante y fructífero.

Ahora sólo algunas declaraciones inspiradas:

"Los maestros de la escuela sabática tienen un campo misionero que se les ha asignado para enseñar las Escrituras, no para repetir como loro aquello en que no han invertido ningún esfuerzo para entenderlo." Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pág. 19.

"Tomad la Biblia, y sobre vuestras rodillas rogad a Dios que ilumine vuestra mente." Consejos sobre la obra de la Escuela Sabática, pág. 24.

Lectura recomendada:

Palabras de vida del Gran Maestro, de Elena de White. Capítulo 1, "La Enseñanza Más Eficaz."

El Deseado de todas las gentes, de Elena de White. Capítulo 26, "En Capernaúm". Nota especialmente las páginas 218-220, en donde se presenta a Jesús como un gran expositor.

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